Majestades de guante negro: La cara oscura del sueño ‘okupa’

Amparado bajo el ala del 15-M, el movimiento okupa practica su propia justicia con las ‘familias’ en crisis. Prometen “una ocupación por cada desahucio”, pero a menudo los buenos propósitos se quedan en pillaje y vandalismo

SUSANA LÓPEZ-URRUTIA (@Su_Urruti)

Susana López-Urrutia

El trío peina la ciudad. La noche es su elemento y en ella se mueven a sus anchas. Cada pocos pasos, en un gesto rápido y automático, levantan la cabeza al unísono y arrastran los ojos por alguna fachada: buscan una luz apagada, una terraza accesible, una cerradura facilona, un recoveco desde el que empezar a urdir su magia. Por fin, uno de ellos se detiene y señala un edificio: empieza el espectáculo. El trío actúa con cautela. Nadie debe verlos, o se romperá el hechizo. No son vulgares ladrones, ni los tres Reyes Magos: estos visten guantes negros. Pero saltan por las ventanas y, a su manera, buscan la felicidad del prójimo. Lo hacen al calor de un lema que es a la vez una amenaza: “Un desahucio, una ocupación”.

Al amparo de las reivindicaciones de los indignados la figura del ‘okupa’ ha vuelto a cobrar protagonismo. Revive dentro de un contexto -el del movimiento 15-M- que busca la consecución de un sueño: garantizar el derecho constitucional a una vivienda digna. En esa carrera los ‘indignados’ han marcado algunos tantos. Mano a mano con la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH), con la que colaboran activamente, han paralizado ya más de un centenar de desahucios. Además, el movimiento ofrece asesoramiento a los afectados por procesos de desahucio y tutoriza a las familias que deseen ocupar por su cuenta.

El ‘sueño’ indignado, sin embargo, se torna oscuro en algunos puntos. Varios de los inquilinos del hotel Madrid y de los posteriores bloques ocupados para familias en crisis aseguran que los ‘okupas’ son mayoritariamente “delincuentes” que utilizan la ideología del 15-M para “blanquear” sus actuaciones y denuncian el saqueo de los edificios: “¿Qué familia se va a meter en una de estas casas, con esta gente?”, se pregunta uno de ellos, víctima de un robo por parte de sus propios compañeros, “ninguna persona normal lo aguantaría”.

 

“Casas sin gente, gente sin casa”: la PAH y el 15-M 

“Si quieres darle bombo a esto, ponte en contacto con los indignados”, le sugirió a Mamen su abogado. No era un consejo baladí. La plataforma ‘Stop Desahucios’ (que pertenece a la PAH) es el recurso constante de personas en riesgo de desahucio o desalojo. Marcaron su primer gol al sistema hace un año, cuando frente al portal de turno se sentaban cuatro y apenas tenían repercusión mediática. En mayo floreció la ‘primavera española’ y ‘Stop Desahucios’ extendió sus raíces de Madrid a toda España: se juraron que no les moverían y ganaron, muchas veces -han paralizado más de 100 desahucios-.

Mamen y su hijo -16 años-, vecinos de Carabanchel y residentes en una vivienda de protección oficial del IVIMA, protagonizaron una de esas estampas que han proliferado por toda la geografía española . Menuda, pero peleona, Mari Carmen Ruda, -‘la ruda‘, que la llaman sus conocidos- no lo dudó y siguió el consejo de su abogado. En la madrugada de la fecha fijada para su desahucio su piso hervía de bullicio y ella servía cafés a destajo: ‘indignados’, periodistas, fotógrafos… Lo cuenta con un brillo en los ojos: madre divorciada y víctima de malos tratos, la mañana de su desahucio Mamen se sintió más arropada por la sociedad que nunca. Paradojas de la vida. La ruda aguantó dos asaltos. Al tercero ella, su niño y sus bártulos salieron de ‘las borrachas’ -así llamaba ella al bloque, por su turbio ambiente- entre aplausos y sin bajar la cabeza al grito de “la ruda, la ruda, ¡cojonuda!”.
Mamen confiesa que está enormemente agradecida a los ‘indignados’. Sin embargo, marca distancias con el movimiento y asegura que ella y su hijo -que actualmente se alojan con unos amigos- nunca vivirán en ninguno de los edificios ‘okupados’ en Madrid para realojar a ‘familias’ desahuciadas: “No me gusta el uso que hacen del concepto ‘familia’. Ahí son todos unos punkis enfrascados en su revolución”, dice taxativa.

Un proyecto más político que “salir a pasear y dar patadas a las puertas”

Semi oculta entre varios vecinos, una mujer rubia, joven y resuelta, interviene y expone su caso en la asamblea del barrio de Manoteras: “Tengo tres niños pequeños. Vivo con mi madre y mi abuela, que está enferma. Nos desahuciaron y hace un mes que somos ‘okupas’. La Policía nos identificó el primer día: no sé qué tengo que hacer”. El testimonio es el de Azucena, desahuciada por la Empresa Municipal de Vivienda (EMV), a la que su madre compró un piso que tenía problemas para pagar -debía algo más de 12.000 euros, que terminaron hinchándose hasta llegar a los 50.000- . “Al final de la reunión hablamos”; le deja caer uno de los ponentes de la mesa en Manoteras. Es un miembro de la PAH, plataforma que desde hace un tiempo colabora regularmente con el 15-M y la ‘Oficina de Vivienda’, nacida en el seno del movimiento. Todos ellos se han acercado al barrio -en que se prevén nuevos desahucios- para trasladar a los vecinos su proyecto, que contempla el asesoramiento a las familias que quieran ocupar por su cuenta. La ‘Oficina de Vivienda’, que inició sus actividades en el Hotel Madrid, también trabaja con la ‘Oficina de Okupación’, que ha editado una exitosa guía de consejos sobre ocupaciones que, aseguran, los ciudadanos les arrebatan de las manos.

“La Oficina es un proyecto más político que salir a pasear y dar patadas a las puertas”, explica Chema Ruíz, miembro también de la PAH. “Pretendemos reivindicar un derecho [constitucional], el de la vivienda: la ocupación es una herramienta política para hacerlo, un medio”, especifica, “si se entiende como un fin termina siendo un fracaso”, reflexiona. Desde la Oficina y la PAH se ofrece “asesoramiento” a los afectados por procesos de desahucio: “La parte más visible es la de la paralización, pero hacemos muchas más cosas. Los acompañamos al banco, tratamos de renegociar sus hipotecas… La desinformación es absoluta. Mucha gente cree que entregando las llaves se salda la deuda”, lamenta Chema. La PAH también proporciona abogados a los afectados, tiene unos cinco, que trabajan voluntariamente. Azucena, que se presentó al juicio sin uno, conoció al suyo demasiado tarde, “ojalá hubiese sabido de ellos antes”, dice apenada. Ahora, ella y su pareja son miembros activos del 15-M y colaboran paralizando otros desahucios: “Estamos con la causa al 100%”, confiesa.

“En el hotel la mayoría no eran familias, eran delincuentes”

Junto a casos aislados e imposibles de contabilizar, como el de Azucena, coexisten otros más mediáticos y polémicos. Son los de los muchos edificios ‘liberados’ tras el ‘revival okupa’ de los dos últimos meses, desatado tras la toma del Hotel Madrid. El desalojo de este emblemático edificio -propiedad de una constructora que lo ha tenido abandonado varios años- provocó una reacción muy potente de los ‘indignados’, que salieron a protestar por “las decenas de familias”, que ahora iban a verse en la calle. Sin embargo, antiguos residentes del hotel aseguran que nunca existieron tales ‘familias’: “había alguna, pero el 90% eran delincuentes”, afirma un exinquilino que cree que estos ‘okupas’ “son vagos que viven así porque quieren vivir así”. “Alguno tenía cuarenta años y presumía de llevar ocho de okupa”, prosigue este testigo, “si no tienen para comida, ¿cómo es que tienen para porros?”, se pregunta: “Están tan ocupados cambiando el mundo que no les da tiempo de buscar trabajo”, critica.

Desde la Oficina de Vivienda reconocen el “error”: “Las cosas no se han hecho como se tenían que haber hecho, pero nuestra intención no es trabajar así”, admite Daniel Martinez, uno de los portavoces del grupo, que recuerda el trabajo que desarrollan con la PAH. Y puntualiza, “en el hotel sí había familias, aunque no eran el grupo mayoritario. No todos eran ‘tirados’”. En otra de las ramas del movimiento, Democracia Real Ya, -plataforma que inspiró el 15-M- el descontento también es patente: “La ocupación puede ser una buena herramienta política si se practica en edificios en manos de bancos o especuladores y se organiza a través de plataformas como la PAH”, explica uno de sus miembros, que asegura que el movimiento ha “dejado de tender la mano” a “alguna gente -’delincuentes’- muy lista que sabía que el 15-M apoyaría las ocupaciones y les protegería, pero que nos ha utilizado”.

“Por un lado escriben manifiestos y poesías, por el otro roban”

El caso más antonomásico, y uno de los que más ha dividido al movimiento, es la ocupación en la calle Tres Peces. Tras una marcha en protesta por el desalojo del Hotel Madrid, un grupo ocupó espontánemente este edificio, que resultó no ser propiedad de ningún ‘banquero’. El inmueble, vacío por reforma, pertenecía a una comunidad de propietarios. Uno de ellos, definido por los propios ‘okupas’ como una persona “humilde y trabajadora sin culpa de nada” asistió, patidifuso e impotente (debe esperar a la orden judicial para que se efectúe el desalojo), al ir y venir de personas que, con una escalera, se colaban por la terraza en su vivienda en el primer piso. Aquél día los ‘okupas’ admitieron su “equivocación” y alcanzaron un pacto con el dueño por el que este prometía retirar la denuncia si ellos desalojaban el edificio en el menor tiempo posible. Algunos ‘okupas’ se ofrecieron incluso a ayudar a los propietarios con las reparaciones, en pago de su error.

La realidad es mucho menos idílica: los ‘okupas’ se retiraron del edificio de Tres Peces la semana pasada, tres después de su promesa de retirada. Según aseguran personas muy cercanas al movimiento, no se han ido con las manos vacíasl: “Se dieron cuenta de que había muchas cosas que se podían vender en chatarrerías y empezaron a llevarse el cable de cobre, la grifería…”, cuenta uno de ellos. “Viven en un edificio gratis y no lo respetan”, asegura esta persona, que denuncia que, el resto de edificios ocupados, y en concreto los de Corredera Alta de San Pablo y Concepción Jerónima (viviendas “de lujo”) “se están destrozando: han roto vitrocerámicas, hay cacas de perro en las escaleras…”, enumera.

“Deberían mirar a quien se deja entrar”, reflexiona otro miembro del 15-M, ahora muy distanciado, “van a perder a la gente ‘normal’”. Lamenta que se haya “tirado la ideología abajo” porque “detrás hay ladrones”. “Por un lado escriben poesías y manifiestos, y por otro roban al dueño”, dice otro en referencia al caso de Tres Peces. “En este movimiento debería haber más gente corriente y trabajadora”, razona.

Hace unas semanas, en una tensa asamblea en el Patio Maravillas (edificio ocupado para usos sociales en Malasaña) varios miembros del 15-M votaban su desvinculación con Tres Peces, -una ocupación que consideraron una “chapuza”- y pedían a los ‘okupas’ que retiraran de las ventanas los símbolos que asociaban sus actos al 15-M, un movimiento en continua búsqueda de su identificación con ese heterogéneo e indefinido “99% de la población”. El líder del grupo de Tres Peces, cercado, les respondía receloso: “Vosotros no queréis que yo sea 15-M. Pero yo sí quiero serlo: ¿Qué hacemos?”.

Comments
4 Responses to “Majestades de guante negro: La cara oscura del sueño ‘okupa’”
  1. osec dice:

    En fin, pocas veces he tenido oportunidad de leer algo donde la confusión y los datos falsos son usados de forma tan absurda como en este artículo.

    Vamos por partes:

    Ya el título tiene narices, lo de majestades lo sacas por la afortunada frase de “ni los tres Reyes Magos” ¿En serio? Y lo de “La cara oscura del sueño ‘okupa’” Lo dices porque tú, el medio ese que escribes o los otros suelen sacar la cara amable??? Al menos dejas claro desde el principio la finalidad del artículo.

    Ahora, afirmaciones puestas en negrita como “los ‘okupas’ son mayoritariamente “delincuentes” que utilizan la ideología del 15-M para “blanquear” sus actuaciones” puestas en boca de un anónimo, está bien claro que es la tuya, en general concluyes todos los apartados con ese mismo tipo de frases, como el siguiente donde destacas. “No me gusta el uso que hacen del concepto ‘familia’. Ahí son todos unos punkis enfrascados en su revolución” También en negrita, no sea que a alguien se le escape.

    Por si a esas alturas no había quedado claro el título de otro apartado es: “En el hotel la mayoría no eran familias, eran delincuentes” también en boca de un anónimo, y bueno, no me enrollo porque todo el artículo sigue esos derroteros.

    En fin, te llamaría manipuladora pero eso exige un nivel de entendimiento que no tengo claro que alcances.

    P.D: Azucena pidió que no sacaran las caras de los críos, es verdad que el daño está hecho en otro lado, pero podrías retirar su foto del artículo?

    • Te contesto:

      1. El título habla del ‘sueño’ okupa, lo que de partida tiene una implicación positiva: la de que hay un sueño. De hecho, TODO el artículo gira en torno a las dificultades de la puesta en práctica de una ideología -“un desalojo, una ocupación”- justa y generosa en la teoría, pero problemática en la realidad. Eso lo sabéis vosotros mejor que nadie. He ido a muchas asambleas y los asuntos (robos, etc) de los que se habla en este reportaje eran un secreto a voces. Esa es la lectura correcta de este reportaje (fíjate en la conclusión).

      2. Me llamas ‘manipuladora’, y aseguras que me he inventado las declaraciones. Sólo te voy a pedir que te has una pregunta: ¿qué interés tendría yo en manipular nada? Trabajo de freelance, por mi cuenta. No tengo poder, ni influencia de ningún tipo. No gano nada ‘manipulando’, de hecho ganaría mucho más haciendos la pelota. Pero creo que hay que estar a todo: a lo bueno, a lo regular y a lo malo. Y si me conocieras un poco más sabrías que he escrito muchas cosas muy buenas sobre el 15M. Incluso en medios poco amigos del tema. Ah, por cierto, los testimonios no son inventados. Esas personas me pidieron que no citara sus nombres por razones obvias y yo respeté sus condiciones. Lo que dicen puede ser verdad o no, no suelo hacer entrevistas con un polígrafo. Pero quizás no estaría de más tomar un poco en consideración sus palabras en vez de matar al mensajero.

      3. Publiqué la foto de Azucena porque me pareció que las caras de los críos no se apreciaban (sólo se veía a uno, de lejos, y lleva el chupo) pero la he quitado porque me lo has pedido.

  2. osec dice:

    Susana, si lees mi comentario con atención verás que no te llamo manipuladora, uso el condicional en base a la posibilidad alternativa que eres rematadamente corta. Sin embargo me cuesta creer cada vez más en esa posibilidad, es tremendamente difícil pensar que se puede escribir algo como esto sin darse ni cuenta que uno está manipulando para crear una imagen terriblemente negativa de una práctica que está haciendo más por la vivienda digna que las administraciones.
    El asunto es que un artículo se puede orientar de infinidad de maneras, tú decides centrarlo en unas pocas anécdotas de robos como hecho negativo, que no tienen nada de secreto pues son cosas que se publicaban en actas. Presumes ahora de que hablas del “sueño” (¿Por qué lo llamas sueño? que las personas tengan acceso a una vivienda digna debería ser lo mínimo, lo que sí es cierto es que la realidad actual es una pesadilla) Pero ya ver en que centras el artículo y a que le das relevancia de la intencionalidad y de la postura manipuladora.
    Esto que señalas ahora como “ideología” de ”un desalojo, una ocupación” ya lo decías en el artículo, al menos ahí afinabas con que era un lema, pero no te parecía justa ni generosa, sino que dices “que es a la vez una amenaza”. ¿Una amenaza para quién? Desde luego no lo dices, porque le quitaría el efecto criminalizador a la frase, y al igual que el resto del artículo, aunque juegues de boquilla a que das dos visiones solo ofreces una, casi siempre en negrita y desde una boca anónima (si los polígrafos sirvieran de algo quién querría que lo usara serías tú para repetir que todas esas afirmaciones son literales de entrevistas).

    Este párrafo es digno de mención “Varios de los inquilinos del hotel Madrid y de los posteriores bloques ocupados para familias en crisis aseguran que los ‘okupas’ son mayoritariamente “delincuentes” que utilizan la ideología del 15-M para “blanquear” sus actuaciones y denuncian el saqueo de los edificios: “¿Qué familia se va a meter en una de estas casas, con esta gente?”, se pregunta uno de ellos, víctima de un robo por parte de sus propios compañeros, “ninguna persona normal lo aguantaría”.

    Y esto digo y afirmo que es falso de toda falsedad, que apuesto a que ningún exquilino y menos varios han hecho una afirmación en esos términos, que es un ejercicio de manipulación en toda regla y que aunque fuera dicho por algún loco o algún expulsado si tuvieras los más mínimos principios contrastarías la información y pondrías otras opiniones a la misma altura. Lejos de hacer eso a lo largo del artículo te vas reafirmando.

    De las afirmaciones que pones, al menos una sé que es totalmente falsa, es la que se refiere a Daniel Martinez. Tanto da, la mini intervención que inventas únicamente va destinada a seguir con la difamación en el artículo, porque lejos de meter en él alguna explicación de cuales son las causas estructurales, la apuesta política o las experiencias positivas solo manipulas sus palabras para que reafirmen el resto del artículo.

    De lo de 3 peces no tengo ni idea de cual es la realidad, así que no hablaré, desde luego las afirmaciones de “gente muy cercana al movimiento” que pones me merecen la misma credibilidad que tú, es decir, ninguna.

    No he leído nada más tuyo y creo que me lo voy a ahorrar, supongo que si has hecho un artículo sobre sol habrás dicho que era un nido de ladrones, que no sería porque no se produjeran robos, pero bueno, que ante fenómenos políticos que aspiran a transformar aspectos de la realidad haya quién toma una anécdota para intentar ahorrarse el debate político, diciendo que “son perroflautas” “fuman porros” “robaron no sé qué ahí” No es algo que te inventes tú, aunque ciertamente este artículo está al nivel de las peores barrabasadas que se dijeron de sol.

    P.D: Lo de azucena no lo pido yo sino ella, gracias en todo caso, si eso mete un punki con una litrona para sustituirla, va mucho más con el artículo y de paso no usas a menores aunque solo se les vea un poquito.

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