“Todos somos culpables” y otros argumentos tóxicos (I)

Están por todas partes. Convenientemente disfrazadas de verdades absolutas, se cuelan con facilidad en las barras de los bares, las charletas de oficina y las conversaciones de sobremesa. Mil y una veces repetidas, irrumpen invariablemente en cualquier debate político envueltas en un halo de arrogancia que da a entender que no hay mucho más que hablar. Posiblemente hoy mismo has oído alguna de ellas. Tal vez de tu misma boca. Son afirmaciones prefabricadas y simplonas, fáciles de lanzar en cualquier conversación sin tener mucha idea de de qué va el tema y muy convenientes para quienes están introduciendo unos cambios que van a perjudicarte: todas te llaman a cruzar los brazos y callar la boca porque la culpa de lo que está pasando es tuya.

Estas coletillas hacen al ciudadano medio, en primer lugar, responsable de todas las desgracias que nos acontecen (por ejemplo: “la crisis la hemos provocado todos: hemos vivido por encima de nuestras posibilidades” o “los españoles somos todos unos caraduras y unos corruptos”). Después, lo fuerzan a acatar la consecuencia de su ‘irresponsabilidad’ : la pérdida de sus derechos básicos  (“hemos despilfarrado el dinero del Estado, luego no hay más alternativa que los recortes”). En último término generan escepticismo y desmovilizan. Y en definitiva son altamente tóxicas e impiden la construcción de una sociedad más justa. Lo cual, al contrario de lo que nos quieren hacer creer, es absolutamente posible.

FOTO: Susana López-Urrutia

La lista de los tópicos que escuchamos -o repetimos- sistemáticamente en cualquier charleta con amigos es larga (“si le han echado de su casa por no pagar la hipoteca la culpa es suya, por firmarla”; “Es lógico que haya fraude en España: somos corruptos ‘por naturaleza'”; “El estado es despilfarrador: es necesario recortar el sector público” etc.) Sin entrar -todavía- a valorar su veracidad podemos sacar una primera conclusión: todos alimentan una afirmación: “Todos somos culpables de la crisis”. 

En el caso de España, un país raramente orgulloso de sí mismo, el rosario de complejos y complejillos nacionales (somos “pícaros” y “corruptos por naturaleza”; somos “vividores”, “inconscientes”  y “despilfarradores”; somos “vagos” etc. ) se ha utilizado sistemáticamente para culpar al grueso de la sociedad de una crisis provocada por la codicia de una minoría,en primer lugar, y para forzar unas reformas impopulares en segundo. Las reducción salarial de los funcionarios y el aumento de su jornada laboral se justifican en que “son unos vagos”. El copago sanitario en que los ciudadanos somos “unos irresponsables” y abusamos del sistema. La subida de impuestos se atribuye a un desastre que -ya que somos unos caraduras- todos contribuimos a provocar y por el que todos debemos pagar. Si un ciudadano se ve en la calle con una deuda descomunal, no es que la Ley hipotecaria sea injusta, es que él es probablemente un inmaduro que quiso “chupar del bote” y vivió “por encima de sus posibilidades”. Y así ad infinitum. 

Estos argumentos manidos no son necesariamente falsos. Pero su toxicidad no radica en su falsedad, sino en su  ramplona -y peligrosa- simplificación de los hechos: la mayoría de estos tópicos son medias verdades, cargadas de estereotipos sacadas de contexto e imposibles de comprobar empíricamente. La contundencia con la que estas simplificaciones se presentan las hace enormemente dañinas: si todos asumimos que todos somos culpables, no nos queda otra que bajar la cabeza y tragar con lo que venga. El veneno se extiende como un cáncer y la población no reacciona: los más creerán que se ‘merecen’ la que les está cayendo encima y los pocos que se resistan se verán contagiados por un escepticismo feroz que les llevará a creer que no hay nada que se pueda hacer por cambiar las cosas.

“TODOS SOMOS CULPABLES DE LA CRISIS, LUEGO TODOS DEBEMOS ASUMIR LAS CONSECUENCIAS” (= recortes)

De cualquiera de las medias verdades mil y un veces coreadas últimamente, se desprende indefectiblemente alguna de estas dos conclusiones:

1) Los ciudadanos tienen la culpa de la crisis (o una parte importante de ella)

2) No nos queda más remedio que asumir las consecuencias de la crisis -a la que todos hemos contribuido- porque no hay más alternativas o la alternativa es la catástrofe. 

De estas afirmaciones se deduce que “todos somos culpables de la crisis, luego todos debemos asumir las consecuencias”. O lo que es lo mismo: debemos asimilar que la merma de nuestros derechos es inevitable. Es un argumento perverso. Y, sobre todo, es falso. Desmontar la falacia no es complicado: está basada en tópicos y generalizaciones, pero no responde a datos empíricos. Este artículo es el primero de una colección en la que pretendo desmontar estos ‘argumentos tóxicos’ con los datos que varios autores ya han puesto sobre la mesa.

Se ha dicho que el déficit (las pérdidas) del Estado se debe a los ‘excesos’ de un sector público ‘manirroto’. Entre estos ‘excesos’ lo mismo se nos han colado obras faraónicas levantadas por el político corrupto de turno a precios desorbitados (por ejemplo la Ciudada de las Artes y las Ciencias de Valencia, que acabó costando 700 sospechos millones más de lo presupuestado inicialmente o la estatua que el presidente de la diputación de Castellón erigió -con cargo al erario público- en honor a sí mismo en el aeropuerto sin aviones que él mismo se empecinó en construir)  que la Sanidad pública gratuita o la educación de todos.

El Gobierno ha iniciado un ataque sistemático contra los  pilares básicos de nuestro estado de Bienestar encaminado a hacernos entender que “no nos los podemos permitir”. Repentinamente, los números rojos son culpa de nuestro sector público que, se nos dice, es ‘excesivo’, ‘ineficiente’ y ‘despilfarrador’.  Una falacia que no se sostiene con los datos en la mano.  ‘Despilfarro’ incluido, el gasto social de España está a la altura del de países como Polonia o Lituania y muy por debajo de la media de la UE.  El déficit, por otra parte, tiene poco que ver con el gasto social. Lo prueba un estudio que concluye que las comunidades más endeudadas están lejos de ser las que más invierten en sus ciudadanos.  La comunidad Valenciana, muy popular por haber sido un paraíso de la corrupción y una de las más endeudadas, está en la cola en el desarrollo de sus servicios públicos (media de 129 euros de gasto por habitante). Son las comunidades menos endeudadas las que más se han gastado en el desarrollo de su sector público. Ejemplos de ello son el País Vasco (770 euros por persona) o Navarra (488).

Se ha dicho que los españoles “somos unos caraduras” y que la crisis es proporcional a nuestra enorme ‘jeta’. Al argumento le acostumbran a seguir una serie de ejemplos, normalmente referidos a las facturas que habitualmente escaquean los autónomos.  Sin embargo, no son los ‘curritos’ (el fontanero, el pintor…) los que más daño hacen a las arcas del Estado. Según datos de la propia Agencia Tributaria, son las grandes corporaciones (menos de un 3% del tejido empresarial) -las que cometen el 71,8% del fraude. Les siguen las PYMES (17%) y los autónomos (8,6%). Un dato más: el 86% de las empresas del IBEX 35 (la flor y la nata de la economía española) opera en paraísos fiscales -evade impuestos-. Y lo que es más grave: durante la crisis, cuando se exige a los ciudadanos un “esfuerzo extra” y se les suben los impuestos, su presencia en estos territorios se ha duplicado. En definitiva, los grandes defraudares de este país visten de traje y corbata. 

Se ha dicho que, durante el boom del ladrillo, ‘todos’ fuimos especuladores a pequeña escala. Los números, sin embargo, prueban que no es cierto que todos sacásemos provecho del aquél período de crecimiento. Se comprueba fácilmente echando un ojo a las estadísticas sobre reparto de la riqueza y la desigualdad en aquellos años. Si todos provocamos la crisis, lo lógico es pensar que todos sacamos tajada de la situación anterior a ella. Pero no fue así. 

El primer gráfico, que compara los ingresos del 20% más rico con el 20% más pobre, prueba que el crecimiento en España fue paralelo a un significativo aumento de la desigualdad, que corrió muy por encima de la media de la UE-27. De 2004 a  2005, en pleno boom del ladrillo, la desigualdad pasó de 5 a 5,5 puntos, mientras en la UE se mantenía en los 4,8 pt. De estos datos se deduce que no es cierto que “todos los españoles” se lucrasen durante los años dorados y -por ende- sean culpables de la crisis. De ser así habría disminuido la desigualdad, pero eso nunca pasó. Las ganancias, de hecho, fueron para unos pocos y cuando comenzó la debacle las pérdidas se socializaron: la desigualdad escala en 2009 hasta los 6 pt frente a los 4,9 de la UE-27. Y en 2010 hace un nuevo sprint, rozando ya los 7 pt. Los datos son escalofriantes, pero certeros.

¿QUIÉN DICE QUE NO HAY ALTERNATIVAS? LOS MISMOS QUE DIJERON “AQUÍ NO PASA NADA” CUANDO LA CRISIS ERA EVIDENTE

Hay cierta verdad en los argumentos tóxicos. Pero es una verdad descontextualizada y manipulada. Un motivo de peso para desconfiar de ellos son sus propios emisores. Paradójicamente los mismos que hoy ven con absoluta nitidez el durísimo tratamiento -el único que hay, nos dicen- que nos salvará de la catástrofe, son los mismos que, inexplicablemente, no vieron o no quisieron ver el descomunal iceberg al que se dirigía la economía global (el Banco de España, la UE, el FMI, los medios de comunicación, los economistas’expertos’ …). Entonces, como ahora, hubo quienes hicieron sonar las alarmas: se les dio la misma credibilidad que a las profecías mayas sobre el fin del mundo, ninguna. Después, muchos se arrepintieron de no haberse bajado del barco a tiempo y se maldijeron por no haber visto lo que era evidente (“¿Cómo pudimos estar tan ciegos?” -nos preguntamos hoy). La historia se está repitiendo. Es evidente que la austeridad hace daño y son muchos los que ya huelen el hielo, pero se les toma a risa. Las consecuencias del primer impacto fueron terribles. Pero las del segundo serán dramáticas. En necesario abandonar el barco. El primer paso es tan sencillo como esencial: debemos ser críticos con lo que oímos. Nuestras palabras pueden ser tóxicas. Aunque no seamos conscientes de ello.

Comments
5 Responses to ““Todos somos culpables” y otros argumentos tóxicos (I)”
  1. conveniora dice:

    Saludos nacida en 1986.(y van 2).Empecé a escribirte y de pronto todo se borró y me toca escribir de nuevo. Decía que por lo leido, perfectamente podías ser nacida cuarenta años antes.

    Veintiseis años, muy bien aprovechados los tuyos. Incluyen eso que muchos no conseguirán en toda su vida: Implicarse.

    Durante los últimos años he sido espectador de los curiosos fenómenos que nos invaden. Ese montón de cosas que envuelven (y con las que envolvemos) la esencia de lo que pasa,
    De manera que lo esencial, como siempre, es invisible a los ojos porque nos hemos encargado de cubrirlo con capas y más capas. Entonces todo parece más complicado de lo que realmente es. Lloramos por no haber podido ver el sol, para terminar conformandonos con ver las estrellas. que algo es algo.

    Me parece muy interesante tu post, espero seguir en contacto.

    Saludos y mucha suerte..

  2. Francisco Servia dice:

    Buen post, Susana. En tu línea.

    La campaña orquestada para limar las libertades y las bondades del estado del bienestar es evidente e innegable. El mensaje catastrofista, la manipulación de los medios y la ayuda de los mercados hacen que la sociedad española esté tan amedrentada que ha asumido su culpa y espera, como un perro travieso, el correctivo de su amo.

    Aún estando de acuerdo con el grueso del mensaje, de lo que cuentas, hay algo que no es del todo cierto, y es que muchos de esos tópicos españoles sean falsos e imposibles de demostrar empíricamente. La sociedad española tiene graves carencias culturales que hace que nuestra clase política, principal problema de este país a mi modo de ver, haya convertido España en una jaima en la que todo esperpento está a la orden del día. No nos diferencia, a priori, absolutamente nada del resto de países del llamado primer mundo. Entonces, ¿por qué aquí permitimos que las listas electorales estén repletas de procesados e imputados? ¿Por qué aquí permitimos que el poder judicial esté designado y untado por nuestros políticos? ¿Por qué aquí seguimos permitiendo que se recorte un 36% de i+D mientras a la iglesia se le recorta un 0 y a la monarquía un 2%? ¿Por qué aquí permitimos que los políticos llenen sus programas electorales de mentiras y sueños imposibles de cumplir sin poner límite legal a esa libertad de lengua de trapo? ¿Por qué aquí permitimos impasiblemente que cuando te desplazas de comunidad no te atiendan en un hospital porque tu comunidad de origen debe dinero a la de destino? Podría seguir toda la tarde con cosas de este estilo, pero creo que sabes por dónde voy:

    El pueblo español ha permitido a lo largo de siglos de evolución que todos los impresentables tuvieran cabida entre nuestras fronteras. Más concretamente, en la ¿democracia? que vivimos, hemos asistido impasibles a todo tipo corrupciones políticas, evasiones masivas de impuestos, recortes de derechos, manipulaciones informativas, actitudes ineptas o fascistoides de alguno de nuestros políticos y, en la inmensa mayoría de esas situaciones, el español de a pie se quedó en su casa viendo Gran Hermano. Es cierto, nunca es tarde si la dicha es buena, pero creo que negar el poco grado de compromiso y de formación cultural de la sociedad española es mirar hacia otro lado y evadirse de una realidad que tenemos delante de nuestros ojos. Como sabes, he vivido en otros países y tengo contacto con gente de muchos otros lugares, y sé de primera tinta que todo lo que aquí relato, en otros sitios cercanos a nosotros se cortan de raíz y se penan legalmente desde el mismo momento en que suceden. Aquí se permiten y hasta hacemos bromas al respecto.

    Para terminar, conste en acta que he centrado mi comentario en reforzar mi argumentación sin ponerme a dar demasiados datos que me llevarían una tarde de conversación, pero repito que estoy de acuerdo con la idea general de lo que aquí escribes. Un beso, y a seguir así😉

    • conveniora dice:

      Camino del regodeo: Como siempre.

      Ayer cuando empezaba a escribir por segunda vez, recibí una llamada y tuve que salir en pleno comienzo de la diseccion camino de la culpa. España acaba de sufrir un grave accidente y se encuentra en estado de coma.
      Estas son en general nuestrass reacciones: 1)Ya te lo decia yo, que tantos langostinos no eran buenos. 2)Qué indignacon mas indignante! 3)La culpa es de..el PP, el PSOE la oposición,la masonería. o la bruja Lola, 4)El aeropuerto de Castellon 5)El BCE
      6)Y lo que queramos, para resumir

      Los regodeos, continuos y constantes pero sobre todo este desvario general y apático no sirve para nada, mientras el paciente se desangra y pierde conciencia a pasos agigantados.

      Hace muchos años, en una estación de metro de Madrid, estaba un pobre hombre sentado en las escaleras, sangrando abundatemente por la cabeza. A su alrededor se formaba un grupo de gente:
      -Que pasó? preguntaban unos.
      -Se debe haber caído.
      -Yo creo que por las pintas le debe haber pegado alguien.
      -Pues parece sudaca y debe estar borracho.
      -Que se joda, haberse quedado en su pais.
      -Yo me ofreci antes del golpe a comprarle un bocadillo, pero dijo que no, que quería dinero.
      -No te jode, con lo que me cuesta ganarlo, voy a estar aqui para mantener zánganos.
      -Si es que el Metro tenía que cambiar estas escaleras tan resbaladizas `por otras mejores.
      -Tengo yo aqui los planos de esta estación y en los presupuestos se ve clarisimo como alguien ha estado chupando del bote, a costa de nuestro dinero. Total que más les da que nos matemos escaleras abajo. Esta escalera podia ser mas baja y más segura, pero no interesaba.
      -Quien era ministro de fomento entonces?
      -No sé pero debio ser a principios de siglo.
      -Ya lo tengo ya lo tengo, mi Ipad me dice que en 1921 Felipe Araujo de Salcedilla, es el culpable de semejante hostiazo.
      El corrillo es tan espectacular, que se interrumpe el servicio en todo el metro de Madrid, sevilla y barcelona.

  3. a dice:

    Esta vez no me ha gustado mucho tu artículo. Muy muy muy partidista, caña a comunidad valenciana solamente. canarias y andalucía mas del 30% de paro. no hablas de los 1400 millones de euros de los eres…de la hiperestafa de cataluña y sus embajadas y gasto separatista.

    Cuando se hizo la ciudad de las ciencias todo el mundo dijo que perfecto y maravilloso, solo a toro pasado criticamos. (yo tambien soy capaz de acertar los ´números de la loteria después del sorteo).
    Pones “En el caso de España, un país raramente orgulloso de sí mismo” pues no se donde ves eso. En cataluña? en País vasco? Navarra? Galicia? Teiene razón Esperanza… que se acabe de una vez el modelo autonónmico y deje de haber paraisos fiscales internos (por qué yo pago mas impuestos que un vasco?)
    Para mi la desigualdad tiene muy claro origen. Ya existía, pero no lo vimo. En España, por valoración de vivienda todos éramos ricos!! no había ningún pobre, cada ladrillo de cada casa valía 20 euros… Ahora que las casas no valen, ya hay muchos pobres ( lo fueron desde el momento en el que no se vendió la casa en su momento y se quedaron con la deuda).

    En España ganamos un 40% menos que en Alemania y nuestras casas “valen” bastante más por metro cuadrado, que somos muy listos. ELLOS LO TIENEN EN DINERO Y NOSOTROS EN LADRILLO. Resultado, en recesión, mucha desigualdad.

    EL gobierno a tomado buenas decisiones. El delito de tener una cuenta en el extranjero no prescribe nunca. No se peuden pagar mas de 2500 pavos en dinero (mucho mas dificil de gastar). Son medidas a medio – largo plazo pero son buenísimas. Solo le falta endurecer la ley para ladrones de guante blanco. Embargos y deshacer operaciones de venta / donación previas.
    Se puede mejorar y creo que se hará.
    No me parece mal que de guindos diga que por qué una persona que gana mas de 100 euros tenga que pagar algo de la sanidad (los jubilados pagan menos recetas)
    A mi ahora em faltan 4 cabe3zas de turco, ladrones o estafadores de guante blanco,que lso juzguen bien, y que haya penas de carcel.

    Y si, el que se compra una casa, y se lee la hipoteca, ve que si no paga se queda sin casa. es facil de leer. yo obligaría a descontar la sobretasación de la casa y sus intereses antes de hacer la liquidación, ya que esa parte no es su culpa, y el resto, fue una mala apuesta. Lo siento.

    En fin, creo que no miras desde un punto de vista objetivo, se te nota influenciada….. Esto no era asi en tu anterior blog.

    Si no recuerdo mal, el señor Pizarro le dijo al señor sobes, hace ya casi 5 años, que pasaría exactamente lo que está pasando, no se confundió ni una sola sílaba. supongo que si ese hombre hubiera dirigido la política económica no nos encontraríasmo donde estamos ahora.

    Saludos
    A

  4. franzineo dice:

    Como era eso de:

    “Por el pleno empleo. Vota PSOE”

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